Operación Highjump

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La Operación Highjump es uno de los acontecimientos de nuestra historia reciente que, sin ser muy conocidos, más juego han dado para elucubrar diversas teorías.

El Programa de Desarrollos Antárticos de la Armada de los Estados Unidos (denominación oficial), se suponía iban a ser unas maniobras militares para probar equipo y hombres en condiciones de frío intenso.

Comandada por el Contraalmirante Richard Evelyn Byrd, el cual además de alto cargo de la Armada era aviador y explorador reconocido en su época sobre todo por la hazaña de sobrevolar el Polo Norte en 1.926. Y recalco lo de hazaña porque siempre existieron dudas sobre si realmente lo sobrevoló, dudas que se hicieron más fundadas al encontrarse años después su diario de vuelo visiblemente manipulado.

Pero volvamos a la Operación Highjump.

La Segunda Guerra Mundial había finalizado unos escasos 14 meses antes del inicio de la operación.

Los objetivos de la misma eran (según la Armada Estadounidense):

  • Probar material y recursos humanos en condiciones de frio extremo.
  • Determinar si era viable establecer y mantener bases en la Antártida.
  • Preveer los posible problemas adscritos de dicho mantenimiento y encontrar soluciones a los mismos.
  • Ampliar los conocimientos científicos sobre diversos campos como la Geología, Meteorología y Electromagnetismo, entre otros.

Cabe esperar, con las premisas de partida antes expuestas, que el monto de la expedición fuera mayoritariamente científico, con numerosos observadores extranjeros y fuera respaldado por una representativa y moderada fuerza militar.

Nada más lejos de la realidad.

El contingente que finalmente se desplazó a la Antártida, constaba de un total de

  • 13 barcos de guerra (entre los que se encontraba el portaaviones USS Philippine Sea, dos portahidroaviones, dos destructores, un submarino de ataque el USS Sennet, varios Rompehielos, petroleros y buques de suministros.)
  • Casi cinco mil hombres
  • Una nutrida fuerza aérea.

Además, se descartó la intervención de observadores de ningún tipo y se limitó el número de científicos civiles. El tiempo estimado de la misión era de unos ocho meses.

Algo empieza a no cuadrar

Si usted, después de leer lo anterior, empieza a sospechar que algo no cuadra en todo este asunto, no se preocupe, no ha sido el único.

Casi desde el principio, los rumores sobre los verdaderos objetivos de la misión se dispararon. Nadie veía lógico mandar ese contingente para una misión científica en la que los investigadores civiles brillaban por su casi total ausencia.

No obstante, lo más extraño todavía estaba por llegar.

Inopinadamente, la expedición pensada para ocho meses, fue cancelada cuando sólo habían transcurrido seis escasas semanas.

Y no termina todo ahí. Las fuerzas regresaron a casa con un abultado parte de bajas.

En las escasas semanas transcurridas se perdieron múltiples aeronaves, material tecnológico, un par de buques de suministros, (El USS Yancey y el USS Merrick sufrieron daños diversos en el casco, de hecho este último fue remolcado y posteriormente dado de baja), incluso el submarino USS Sennet sufrió diversos daños estructurales. Y, lo que es peor, algunos marines perdieron la vida en aquella remota región.

¿A qué fue realmente la Task Force 68?

La documentación desclasificada recientemente (no toda) no da ninguna pista sobre los objetivos reales de la misión. Se habla, eso si, de extender y consolidar la soberanía estadounidense sobre el mayor área posible del Continente. (Esta parte fue negada por el Alto Mando incluso con la operación ya finalizada.)

Usted no es el único que piensa que había algo más.

Durante años han salido a la luz diversos autores con lo que los historiadores convencionales denominan Teorías Conspiracionistas.

Las dos ramas más importantes son las que defienden:

  • Un enfrentamiento con naves alienígenas asentadas en el Polo Sur
  • Una ofensiva militar contra una supuesta base del Tercer Reich en la Antartida (relacionada, evidentemente con el territorio de Nueva Suabia)

La primera de las opciones reseñadas gozó de mucha popularidad en la década final de los 60 y principios de los 70, pero se fué desinflando poco a poco.

En cambio, la segunda encierra más en su interior, lejos de lo que se ha dado en llamar esoterismo nazi. Mucho más.

Las famosas NO declaraciones de Byrd

El Almirante Byrd, en unas supuestas declaraciones realizadas en febrero del 47, afirmó lo siguiente:

«Necessary for the USA to take defensive actions against enemy air fighters which come from the polar regions” and “in case of a new war, the USA would be attacked by fighters that are able to fly from one pole to the next with incredible speed.»

Y decimos supuestas porque siempre que se habla de la Operación Highjump sale como cierta esta frase atribuida al Almirante. No obstante, no hay constancia de que la dijera en público jamas, y contrariamente a lo que se expone en ciertos libros, nadie ha podido encontrar el artículo escrito en ningún diario del país.

Lo que si es cierto, es que a su vuelta, Byrd tuvo que defender un minucioso informe de lo acontecido. Algunos autores sostienen que más que informe fue interrogado durante quince días.

Así mismo, pese al gran interés de los Estados Unidos en la zona, después de la operación Highjump, los americanos se retiraron discretamente de las operaciones no científicas en la Antártida, y que tuvieron que pasar casi diez años para una nueva incursión que fuera oficialmente militar.

Claves de la Operación Highjump

Durante el corto periodo de tiempo que duró la operación Highjump se tomaron más de setenta mil  fotografías del terreno. Está claro que los Americanos buscaban algo entre el hielo.

La respuesta más simple a veces es la acertada.

Es reconocido, historiológicamente hablando, que los Alemanes tenían una base en el Continente helado. De igual manera, ciertos avistamientos de submarinos con dirección al Círculo Polar Antártico una vez acabada la guerra refuerzan esa teoría. (¿Más allá de Nueva Suabia?)

También es sabido que los Alemanes al final de la Guerra habían centrado todo sus esfuerzos en desarrollar lo que el ingeniero aeronáutico Roy Fedden denominó como proyectos aeronáuticos inusuales. (Recordemos que el desarrollo alemán de los misiles V1 y V2 así como del avión a reacción Messerschmitt Me 262 fueron la columna vertebral de los primeros programas espaciales.)

De hecho, el científico alemán Rudolph Schriever admitió haber diseñado y construido platillos voladores durante el periodo nazi. (¿Les suena el fenómeno de los Foo Fighters?)

Conclusión

Si juntamos toda la información expuesta hasta ahora, parece claro deducir que uno de los objetivos de la Operación Highjump pudo ser descubrir la supuesta base subterranea de los nazis en la Antártida y hacerse con los prototipos tecnológicos que se pudieran hallar en ella. Entre estos prototipos se incluirían unos objetos voladores en forma de plato.

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